La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a diez años y nueve meses de cárcel a un agente de la Policía Nacional que durante más de un año impuso un “clima de terror y violencia persistente” a su pareja en la casa en la que vivían en la localidad madrileña de Arroyomolinos. La sentencia, a la que ha tenido acceso elDiario.es y que ya ha sido recurrida por el condenado, relata que la pareja comenzó su relación en 2018 y que las agresiones empezaron poco después de irse a vivir juntos en la casa de él en la localidad del suroeste de la Comunidad de Madrid. La mayor parte de las discusiones y agresiones que declara probadas la Justicia arrancaron por un motivo: los “celos”. “Fue menospreciando y agrediendo, moral y físicamente” a la mujer, dice la sentencia, “imponiéndole un clima de terror y violencia persistente”. Lo hacen “atendiendo a la agresividad y violencia desplegada”, y destacando también “la profesión del procesado, que por su carácter de policía, debía de velar por la seguridad de las personas y mostrar una conducta intachable”.