Los tribunales españoles se muestran firmes contra una de las prácticas más lesivas de la Administración: los defectos en las notificaciones. El último ejemplo de esta tendencia es una sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Murcia. Los magistrados comprobaron que los intentos de notificación estaban llenos de errores que los hacían nulos de pleno derecho. El segundo intento se realizó en una vivienda que la contribuyente había abandonado en 2014, un dato que la Administración debería haber conocido. Tenía a su disposición, y en el mismo expediente, hasta tres formas de haber notificado correctamente.