Juan Carlos sonríe cuando le pregunto por qué cree que la semita es tan representativa de Lerdo: “porque la gente la siente suya. Manuel me dice que lo disculpe pero que sólo así podrán contestar mis preguntas, el pan demanda, y el tiempo apremia. Él representa la cuarta generación que elabora semitas, ese pan hueco y versátil que ya es parte de la memoria gastronómica de Lerdo. “Es prácticamente la insignia de Lerdo, un pan que sólo se elabora ahí y que forma parte de la identidad de la ciudad”. Él, que creció entre costales de harina, insistió en que el relevo generacional será clave para que la tradición de la semita no se pierda.