En concreto, el equipo identificó más de sesenta paneles de arte rupestre con 176 grabados en tres zonas que no habían sido exploradas anteriormente: Jebel Arnaan, Jebel Mleiha y Jebel Misma. Dibujos que señalaban fuentesLos autores del estudio no sólo reparan en las dimensiones o los animales, sino en lo que representan, porque servían para señalar la existencia de fuentes de agua y rutas de desplazamiento. Esto indica que, entre 12.800 y 11.400 años, hubo un periodo en el que reaparecieron fuentes de agua estacionales en la región tras un prolongado periodo de aridez extrema. Para crear uno de estos paneles, los antiguos artistas tuvieron que escalar y trabajar en precarias repisas estrechas, lo que subraya el enorme esfuerzo y la importancia de las imágenes, destaca la Universidad de Griffith, una de las participantes en el estudio. También repararan en las diferencias con otros grabados, normalmente ocultos en grietas.