Esa experiencia extendida es la que empujó a algunos profesionales a buscar soluciones más avanzadas y la que ha abierto paso a proyectos de gran alcance tecnológico. La idea se inspira en la lógica de la cancelación de ruido de los auriculares y consiste en generar contraturbulencias que neutralizan el movimiento de la aeronave. Según Yves Remmler, director del proyecto, la clave está en leer de manera diferencial la presión del aire y anticipar la dirección y magnitud de la turbulencia. Remmler explicó en declaraciones a The Messenger que el dispositivo puede compensar hasta medio G en turbulencias moderadas. El bloque técnico en inglés describe cómo la compañía ha registrado patentes en Estados Unidos y Europa con un método basado en la variación dinámica de la sustentación.