La primera red social en la que nada, absolutamente nada, es real. Se basa en lo que la empresa llama “cameos”, la posibilidad de incrustarse en vídeos generados artificialmente e intercambiarlos con amigos. Para aparecer en los “cameos”, la app necesita que el usuario realice “una breve grabación de video y audio”, que OpenAI usará para registrar su imagen para que pueda ser interpretada por los algoritmos y para verificar su identidad. La gran mayoría de los usuarios que la han probado afirman que los cameos son lo que la hace diferente y divertida. Se trata de una función que permite hacer compras directamente dentro del chat, en la que cobra una comisión a los vendedores.