Una población joven, en expansión, que jugaba a favor del crecimiento, del mercado laboral y de la inserción productiva del continente en la economía global. Y que, más que un dividendo, lo que tenemos enfrente es un reloj demográfico que ya empezó a correr. Tampoco está concentrada en mujeres altamente educadas o insertas en el mercado laboral formal. La estructura poblacional ha sido un determinante silencioso del lugar que América Latina ocupó en la economía global. En el Este asiático, el bono demográfico coincidió con industrialización acelerada, acumulación de capital humano y fuertes aumentos de productividad.