El clima cambia, y lo hace a una velocidad que nos desafía a todos. La interrupción es la nueva normalidad. Esto no es una estadística aislada; es la confirmación de que la interrupción se ha vuelto una constante, con consecuencias directas en el día a día de las operaciones. Es alentador ver que el clima extremo es ahora un tema recurrente en las salas de juntas (el 41% lo discute regularmente). Invertir en resiliencia no es solo una medida de protección; es una estrategia para reducir interrupciones y controlar costos a largo plazo.