Suele valorarse la importancia del tratado de 1994 y del T-MEC por el primer asunto: el aumento en casi diez veces de las exportaciones que las corporaciones hacen desde México a Estados Unidos, pero no por el segundo. Pero el entusiasmo por el TLC y sucedáneo, el T-MEC, no cuadra con los resultados del PIB de México; durante los 31 años que han tenido de vigencia ambos tratados, el PIB mexicano ha perdido dinamismo de crecimiento; imposible dejar pasar la referencia al 6 por ciento anual promedio en que aumentaba el PIB entre 1940 y 1982, años del nacionalismo económico, de fuerte rectoría del Estado y ningún tratado sobre comercio exterior. El PIB mundial se ralentizó desde entonces, y el de México también. Las corporaciones exportadoras y la industria maquiladora son las beneficiarias directas de la liberación del comercio al mercado estadounidense. ¿Qué perdería México de darse el caso de que el T-MEC no fuera ratificado tras la revisión calendarizada para el 2026?