Uno de los hechos que marcarán a México en 2026 será la reforma político electoral que implicará cambios profundos en el sistema político mexicano y en la forma de organizar las eleciones. La reforma electoral a veces suele verse como un asunto técnico, reservado a abogados, legisladores y especialistas en la llamada ingeniería institucional. Uno de sus pilares fue la incorporación de mecanismos para garantizar la representación de las minorías en el Congreso. La reforma política de 1977 buscó incorporar a fuerzas excluidas del sistema y reducir el riesgo de que la inconformidad se expresara fuera de las instituciones, incluso mediante la violencia. El problema es que el debate no puede reducirse a una comparación contable.