La colección Gelman, considerada una de las más enigmáticas e importantes del arte moderno mexicano, vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre el papel del Estado en la adquisición y conservación del patrimonio cultural. Ayer, el curador Cuauhtémoc Medina señaló que la reciente decisión de que 160 piezas de la colección sean gestionadas por el Banco Santander y exhibidas en España evidencia la “poca transparencia en los manejos del patrimonio artístico de México”. La historia de la colección se remonta a la década de 1940, cuando Jacques y Natasha Gelman, durante la Época de Oro del cine mexicano, establecieron vínculos con figuras como Mario Moreno ‘Cantinflas’. Con las ganancias de la producción cinematográfica y el apoyo del artista Gunther Gerzso, Jacques Gelman conformó la colección en tres ejes: arte moderno europeo, arte precolombino y artistas mexicanos que hoy son referentes del siglo XX. La falta de un testamento público que indique la intención de mantener la colección en México, así como disputas legales previas, hicieron que Littman tuviera un papel clave en la venta a la familia Zambrano.