“Porque miren, en la Cuarta Transformación las contradicciones no son contradicciones, son procesos dialécticos de profundización histórica. Sheinbaum no es López Obrador; de hecho, nadie en la memoria de los presidentes mexicanos puede llenar la horma de él. La volvió plataforma de interlocución nacional, y cuando llegó a la Presidencia la volvió una herramienta de propaganda y una hoz para cortarle la cabeza a quien se le atravesara. Con Trump de regreso al escenario político, la mañanera entró en una zona que no sabe operar: la del poder que no escucha. La mañanera fue el corazón del obradorismo; como la conocemos, ha entrado a su fase final, aunque en el régimen no se quiera admitir.