Habló despacio y explicó que había salido del clóset antes de casarse con mi madre y que había estado tanto con hombres como con mujeres, pero que volvió al clóset después de su boda. Insistió en que había amado a mi madre, se había sentido atraído por ella y había pensado que estarían juntos para siempre. Me contó cómo había vivido la crisis del SIDA y los funerales de amigos a los que había asistido. Hoy en día, mis padres rara vez están en la misma habitación, y su tensión y dolor eran palpables en las pocas ocasiones en que lo estaban. En algunos aspectos, él y yo éramos convencionales, y en otros no.