Aún hay esperanzas de rescatar a Europa y su proyecto, y de reafirmar al continente en su conjunto como ente indispensable del escenario geopolítico. Existe un plan reservado y poco difundido que se debate entre expertos y académicos, que implica la repatriación masiva de la diáspora europea de la Generación X: principalmente profesionales franceses y alemanes de tercera generación que aportarían especialmente trabajo y una buena dosis de reintegración cultural, pero sobre todo: un ejercicio cívico más justo centrado en el espíritu europeísta que vio crecer a esa generación, todavía joven y con potencial de procrear. El planteamiento se centra en esa cohorte demográfica por sus fuertes convicciones europeístas, en contraste con otras generaciones más viejas o más jóvenes.