El presidente señaló que "la sociedad exige un giro de 180 grados en la visión y estructura del Estado" para combatir la delincuencia normalizada en el país. Estados Unidos utilizó la base para operaciones de vigilancia aérea y marítima en el Pacífico, enfocadas en interceptar rutas de narcotráfico. Durante su operación, la base albergó hasta 400 militares estadounidenses y fue un punto estratégico para la recolección de inteligencia. Sin embargo, su presencia generó críticas por parte de sectores que la consideraban una violación de la soberanía nacional. A nivel internacional, la reinstalación de bases podría fortalecer la presencia de Estados Unidos en América Latina, especialmente en un momento de creciente influencia de potencias como China en la región.