Su estudio de 2016, publicado en Nature, utilizó la datación mediante series de uranio en diferentes formaciones de calcita y en materiales relacionados con las estructuras, obteniendo una edad de 176.500 años, con un margen de 2.100 años. La antigüedad de las estructuras demuestra que estos homininos ya eran capaces de desplazarse cientos de metros bajo tierra, utilizar iluminación artificial y modificar deliberadamente un espacio situado muy lejos de la entrada de una cueva. La conclusión más segura es también una de las más extraordinarias: hace unos 176.500 años, un grupo de neandertales se adentró cientos de metros en una cueva, utilizó fuego o alguna fuente de iluminación y construyó estructuras con fragmentos de estalagmitas.