En estos días se ha ido para siempre un amigo, un buen amigo, y me encuentro escribiendo un texto que jamás hubiera querido tener que escribir. En lo que sí me detengo es en que son puestos que desempeñó, no lo que él era. Toda persona es mucho más que eso, más que su trabajo o que cualquier responsabilidad para la que haya sido elegida. Solemos decir que una persona no es lo que dice, sino lo que hace. ¿Quién de todos lo hará ahora con el sentimiento con que lo hubiera hecho mi amigo José Luis?