La preocupación excesiva por broncearse puede llevar a exposición solar o UVA excesiva, con riesgos para la piel y la salud. «La exposición solar libera sustancias como la betaendorfina y la dopamina, que generan una sensación de bienestar. «La exposición solar intensa durante la infancia produce un daño especialmente importante y difícil de reparar»Por ello, es conveniente tomar precauciones. «La protección más importante no son las cremas ni las cápsulas, sino la ropa, los sombreros y la búsqueda de sombra», recalca. «La exposición solar intensa durante la infancia produce un daño especialmente importante y difícil de reparar.