Aunque los incidentes públicos disminuyeron, la ADL sostiene que persiste un clima hostil para estudiantes judíos e israelíes dentro de las instituciones académicas. El informe también recuerda que un profesor de la Universidad de Cornell afirmó públicamente sentirse “exaltado” por los ataques. La ADL asegura además que algunos estudiantes fueron responsabilizados en clase por las acciones del Estado de Israel o por haber realizado el servicio militar en las Fuerzas de Defensa de Israel. Asimismo, la organización denunció que en algunos casos se otorgaron puntos adicionales por asistir a protestas antiisraelíes o que se suspendieron clases para permitir la participación en manifestaciones. El director ejecutivo de la ADL, Jonathan Greenblatt, aseguró que las universidades no pueden afirmar que combaten seriamente el antisemitismo “si ignoran lo que ocurre dentro de las aulas y en los órganos de gobierno académico”.