«Sin la debida protección, los eclipses producen daños que podrían ser irreversibles en la vista». «En el caso del eclipse es que cuando la luz visible desaparece, el ojo se queda indefenso ante la radiación ultravioleta e infrarroja, porque no activa ningún mecanismo de protección», relata el experto. El daño no es inmediato, y se producirá horas después de visualizar el eclipse». Sin embargo, algo muy importante a tener en cuenta es que estos filtros normalmente son de un solo uso. Unas gafas que hemos usado para ver un eclipse «no podemos utilizarlas para el siguiente eclipse que se vaya a producir», advierte Castejón.