Sin embargo, el ejercicio se complica cuando comienzas a llevar de forma alterna las rodillas hacia el pecho. Al mismo tiempo, glúteos y musculatura posterior participan para evitar que la pelvis descienda, mientras que brazos y hombros proporcionan el apoyo necesario para mantener la posición. La respiración también importaCarlotta llama la atención sobre un detalle que puede hacer que la contracción abdominal sea todavía más intensa: la respiración. Además de ayudarte a acompasar el movimiento, esta forma de respirar facilita que el abdomen se contraiga de manera consciente en el momento de mayor esfuerzo. Cuando aparece el cansancio, es fácil que la cadera vaya descendiendo poco a poco y que perdamos la posición inicial.