Solo el viento, el rumor lejano del mar y las huellas de otros caminantes, que la brisa va borrando poco a poco. Hoteles de diseño, paseos entre dunas, lagunas y palmerales, terapias acuáticas y escapadas rurales en las que el queso y el café se elaboran a mano. Y es que, en Maspalomas, el sol y la playa son solo el punto de partida. El resultado le valió ser el primer hotel de Canarias en ingresar en la colección Design Hotels. Para este recorrido bastan dos senderos: el que une el mirador con la Charca de Maspalomas, de 2,3 kilómetros, y el que baja hasta la playa; desde allí, el paseo continúa por la orilla hasta el faro.