“No estamos en esa situación”, dijo Albares, que ha reconocido que las devoluciones de personas que entran irregularmente no dependen exclusivamente de una decisión política. “Hay sentencias judiciales y está la legislación española, pero la voluntad es que Ceuta recupere su normalidad lo antes posible”, ha señalado. Albares ha introducido otro elemento en el diagnóstico de la crisis: la desinformación en las redes sociales. La crisis ha terminado reforzando un elemento que ya era central en la política exterior española: la relación con Marruecos. Albares ha evitado cualquier crítica pública a Rabat por la entrada masiva y ha subrayado, por el contrario, que la comunicación diplomática funcionó desde el primer momento.