El Parlamento ha aprobado la abolición de la pena de muerte, un paso que convierte al país en el primero de Oriente Próximo y del mundo árabe en prohibir formalmente las ejecuciones. En el primero está el jurídico: la ejecución deja de ser una posibilidad contemplada por la legislación. La importancia de la decisión se entiende mejor al recordar que el Líbano llevaba más de veinte años suspendiendo las ejecuciones sin eliminar la pena de muerte. La propia organización Human Rights Watch ha señalado la necesidad de que la reforma tenga consecuencias concretas sobre quienes permanecen condenados a muerte. El Líbano esta atravesando una dura etapa marcada por la guerra entre Israel y Hezbolá, la paralización institucional y el aplazamiento de procesos políticos.