Aunque la NASA considera que ha recuperado todo el material relevante, uno de los organismos permanece en el planeta. Se trata de un hongo mutante con capacidad para infectar diferentes organismos y que obliga a un experto en bioterrorismo a aislarlo en una instalación diseñada para contener la amenaza. El almacén se convierte en el principal escenario de una noche en la que los protagonistas deben encontrar la manera de contener el peligro mientras intentan mantenerse con vida. La película utiliza además elementos propios del terror corporal y de la ciencia ficción apocalíptica, con criaturas y transformaciones provocadas por el hongo. Estos recursos se integran en una propuesta que también incorpora situaciones absurdas y humor.