Kristersson considera que este tipo de medidas pueden enviar señales equivocadas en un contexto en el que varios países comunitarios reclaman un mayor control de las fronteras exteriores. En una entrevista con Financial Times, el dirigente sueco recordó la crisis migratoria de 2015 como un ejemplo de los riesgos que, a su juicio, deben evitarse. España sostiene que la regularización busca aflorar una situación ya existente, incorporar trabajadores al mercado laboral y mejorar la gestión administrativa. Kristersson insiste en que los países europeos deben avanzar hacia normas más coordinadas y evitar decisiones nacionales que puedan tener consecuencias para el conjunto del continente. El debate migratorio seguirá ocupando un lugar central en la agenda europea.