Confundir la astronomía con la astrología es casi hacer lo mismo con la astrofísica y los horóscopos. Tampoco conviene confundir la conjunción planetaria con los eclipses, ya que, en la primera, dos planetas comparten la misma posición, sin necesidad de tapar u ocultar con sombra uno a otro, mientras que el eclipse resulta de ocultarse un cuerpo celeste, total o parcialmente, al pasar por la sombra de otro o al ser tapado por un tercer cuerpo dispuesto en línea recta (el Sol, la Tierra y la Luna). La episódica muerte del sol ya era explicada en la antigua China por el fiero ataque de un dragón celeste que devoraba al astro rey. Y con remedios sencillos, como tocar tambores o hacer ruidos, se lograba ahuyentar a la bestia monstruosa, de manera que el sol resucitaba y el ritual se hizo tradición. Saramago escribió Las intermitencias de la muerte, pero no pensaba en el episodio de un eclipse, sino en los infaustos caprichos de la parca.