De la Espriella también ha enviado a varios de sus ministros a las diferentes ciudades para que apoyen las labores y, ante todo, evaluar del impacto en infraestructura y en las comunidades más vulnerables. Y coordinando con Bogotá la llegada de brigadas de rescate y el suministro de insumos médicos de emergencia, hospitales de campaña, y elementos de atención inmediata. «Estamos en la primera fase, la de la atención del desastre y agilizar la ayuda. El número de heridos habría superado ya el de 2.600 y el de edificios dañados sería superior a 8.000. La situación más crítica se vivía en Chocó, en donde la empresa distribuidora de energía estimaba que la afectación sobre la demanda estaba alrededor del 20%.