Courtenay recibió el título y la responsabilidad sobre la propiedad en 2015, tras la muerte de su padre. Es una situación que el aristócrata considera difícil de justificar cuando incluso la Corona británica ha eliminado la preferencia masculina de sus propias reglas sucesorias. «Si, en una generación, la mitad de quienes poseen una finca o un señorío fueran mujeres, enviaría un mensaje positivo. Y mantiene su postura sobre una aristocracia que, en su opinión, necesita encontrar su lugar en una sociedad que ha cambiado considerablemente. Para el aristócrata, supondría eliminar una regla que considera anacrónica y abrir la puerta a que las mujeres puedan ocupar en la nobleza el mismo lugar que ya tienen en otros ámbitos de la sociedad británica.