Está el Gobierno preocupadísimo, oye, con esto de que el espionaje chino se lo pueda montar en Ferrol, lugar de Galicia, con el tentador señuelo de una factoría de fabricación de automóviles eléctricos. ¡Estamos, pues, en buenas manos en lo que se refiere a las tácticas de contraespionaje genuinamente españolas! El problema es que, por desgracia, le ha vuelto a tocar la china (y nunca mejor dicho) a una ciudad que no gana para disgustos. ), con su involuntaria y desesperante capacidad para montar un circo y que le creciesen los enanos. Que todos sabemos que la sombra de la inteligencia china es alargadísima, que está en todas partes, como Dios, y que suena a otro cuento chino la disculpa del Estado para poner en cuarentena este caramelo inversor, creador de empleo e impulsor de la economía, con el que se estaban relamiendo los ferrolanos.