La princesa, que ha hecho su entrada ante una carroza de más de un siglo, ha convertido un evento deportivo en una auténtica alfombra roja a través de su propia elegancia. Sin embargo, nadie esperaba que un evento de carácter deportivo se convirtiese en la elegancia personificada a través de la presencia de la heredera. Aachen se ha convertido en el escenario de un histórico recibimiento, que se ha sumado al resto de la representación real, con figuras como la infanta Elena, Zara Tindall —nieta de la reina Isabel II— o la princesa Benedicta de Dinamarca. Desde muy temprana edad, la heredera ha recibido una exhaustiva formación ecuestre que se ha consolidado como una de sus grandes pasiones en la edad adulta. Así, la representación real en esta jornada no se ha limitado a un mero acto enmarcado en la agenda real, pues en todo momento se ha tratado de subrayar el verdadero amor por el mundo del caballo.andrea