La cita también se ha convertido en una oportunidad para impulsar el turismo con actividades y experiencias organizadas en torno al fenómeno. Cataluña ha elegido un enclave emblemático de Lleida como la Seu Vella y la zona de Els Mangraners. En la Comunidad Valenciana sobresale la propuesta de Benasal, en Castellón. El punto de observación se ubicará en el entorno de la ermita de Sant Cristòfol, un enclave rural pensado para quienes buscan contemplar el eclipse en plena naturaleza. El espacio contará con servicios básicos para los asistentes, aunque el acceso y el estacionamiento estarán limitados.