Les cuento cómo era antes. De los que hoy mandan y de quienes les dejan creer que mandan. Un etarra era un terrorista y a sus cachorros callejeros se les conocía como borrokas. Pero eso era antes, ahora, son gudaris antifascistas. A sus juglares, que los tienen en Moncloa y sus suburbios, les molesta cuando sube la marea y todo se inunda de realidad.