En la ciudad, esa cantidad subió hasta 2,545.72 pesos, debido a que el costo de la vida suele ser mayor. En ese caso, una persona necesitó 3,494.78 pesos al mes si vive en una zona rural y 4,884.09 pesos si vive en una ciudad. Vivir en una ciudad sigue siendo más caro que vivir en una zona rural. El Inegi señala que los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar fueron el rubro que más influyó en el aumento de la canasta alimentaria. Esto refleja que el presupuesto familiar depende de mucho más que el precio de la comida.