Tras asistir a la sonada boda de Susanna Griso en la Costa Brava, Brasero aprovechó el viaje para recorrer el sendero costero de S’Agaró —donde tuvo lugar la ceremonia y la fiesta— y acercarse hasta Peratallada. Y es que el inmenso foso que rodea el núcleo antiguo está literalmente excavado en la roca viva. Pero el castillo no es el único testigo de aquel pasado medieval. Solo ocho habitaciones, cada una con personalidad propia, donde la piedra y los elementos originales conviven con una decoración más actual, y restaurante. Cuando la tarde va cayendo y el calor da una tregua, el ambiente cambia.