La batalla política por la crisis migratoria de Ceuta se desplaza de la frontera a las instituciones. El origen del desencuentro está en el intercambio de cartas entre Robles y el presidente del Senado, Pedro Rollán. La mayoría absoluta del PP en el Senado le permite fijar una agenda parlamentaria especialmente incómoda para el Gobierno. El Ejecutivo rechazó esas fechas y anunció que los cuatro ministros afectados por la crisis —Robles, Marlaska, Albares y Félix Bolaños— comparecerían a petición propia en el Congreso entre el 25 y el 28 de agosto. El Ejecutivo sostuvo entonces un argumento parecido, que el presidente ya rendiría cuentas en el Congreso por los mismos hechos.