“Hoy entregamos este legado documental a la Jurisdicción Especial para la Paz con la convicción de que la memoria de Colombia debe preservarse como un bien público permanente, por encima de cualquier coyuntura”, afirmó la directora del CNMH. La entrega de este legado también permite entender la dimensión histórica de la Jurisdicción Especial para la Paz. En ese trabajo, los archivos tienen un valor que va mucho más allá del papel o de los formatos digitales en los que están almacenados. Colombia ha aprendido, muchas veces de la manera más dolorosa, que el paso del tiempo no garantiza que la verdad aparezca por sí sola. En el fondo, se trata de algo más elemental: que aquello que Colombia se tomó años en investigar no pueda simplemente desaparecer.