"No tendría que haber contestado así", "en realidad, lo que me ha molestado ha sido esto", "mañana hablaré con él con más calma". Expresar en voz alta lo que sentimos nos obliga a convertir ese revoltijo de pensamientos y emociones en un discurso más organizado. La situación es la misma. Basterra explica que hablarnos de forma amable y darnos ánimo puede favorecer la motivación y la confianza. © Getty ImagesTambién puede ayudarnos cuando tenemos que decidirHay otra situación en la que solemos recurrir espontáneamente a las palabras: cuando no sabemos qué hacer.