En Brasil, la deforestación y la moratoria de la soja han vuelto a encender el debate ambiental. Esto se debe a una reciente legislación en Mato Grosso que, según Greenpeace, marca un significativo paso atrás en la protección del Amazonas. El 1 de enero de 2026, una nueva disposición legal en Mato Grosso entró en efecto, poniendo en riesgo la moratoria. Un estudio del IPAM estima que el fin de la moratoria podría incrementar la deforestación en un 30% hasta 2045. Alrededor del 85% de la soja importada se destina a la alimentación animal, vinculando la ganadería industrial en Europa con la deforestación en Sudamérica.