«Estábamos desayunando en la terraza del hotel y de repente sentimos un tembleque, como si estuviera pasando un metro por debajo, muy rápido y más fuerte». Elisa pensaba que el temblor se debía a que Belén estaba moviendo la pierna. De repente empezó a salir gente corriendo, sobre todo los camareros y los que estaban preparando los desayunos». Nos dijeron en el hotel que subiéramos corriendo si teníasmos que coger algo y bajáramos. Los cogimos con los pasaportes y los cargadores por si acaso y nos fuimos a la plaza del pueblo, que está lleno de turisas españoles».