Entre los movimientos que vamos aprendiendo tenemos el clásico el doble salto, el dash, el planeo y muchos más. A simple vista, puede parecer otro metroidvania más que no aporta novedades, pero no lo veo así. Akatori consigue dar una personalidad propia, sobre todo por el uso del bastón y por la inclusión de la estamina. Entre los ataques encadenados, la velocidad de los combates y los movimientos aéreos... los enfrentamientos me recuerdan a los mejores animes shonen. El apartado artístico de Akatori es una maravillaNi falta que hace decir que Akatori entra por los ojos.