Ambos comparten precio y buena parte de sus características, aunque apuestan por dos formatos diferentes para adaptarse a distintos tipos de usuario: 96% en el K4 y 100% en el K10. A esto ayudan también los topes de goma situados en la base, que evitan que el teclado se deslice mientras escribimos. Esta sensación tiene que ver también con el sonido que emite el Keychron K10 Ultra 8K, el cual no destaca por su nivel de decibelios. No diría tampoco que es un teclado silencioso, pero sí que es verdad que todo el ruido está bastante bien amortiguado. Lo mejor es que es un teclado versátil y, sobre todo, aprovechable por usuarios de cualquier tipo, ya que no obliga a elegir entre gaming y productividad.