Trump acababa de participar en la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía en un momento especialmente delicado. Los servicios de inteligencia detectaron entonces una amenaza concreta contra el presidente o contra el avión en el que abandonaría Turquía. Pronto medios estadounidenses publicaron que la razón era que el nuevo avión presidencial no estaba dotado de medidas de seguridad antimisiles de nivel avanzado. Los periodistas que habían servido involuntariamente como señuelo nunca supieron que el presidente no había viajado junto a ellos. Lo excepcional en este caso es que la Casa Blanca mantuviera durante semanas una versión pública que situaba deliberadamente al presidente en un avión distinto del que realmente utilizó.