Nacido y educado en Japón, Tonegawa amplió su formación en biología molecular, una disciplina entonces todavía incipiente que despertaba en él una profunda fascinación. Mediante sofisticadas técnicas de ingeniería genética y optogenética, Tonegawa y sus colaboradores lograron identificar poblaciones neuronales activadas durante la formación de determinados recuerdos y manipular posteriormente su actividad. Esta investigación abrió, además, preguntas de enorme alcance sobre la formación de recuerdos, su modificación y su relación con las respuestas emocionales y la conducta. En Susumu convivían, de una manera poco frecuente, la excelencia científica, la curiosidad intelectual y una profunda humildad ante la complejidad del mundo. Tonegawa fue un profundo admirador del flamenco y fueron muchos los momentos que disfrutamos en su compañía, junto a su mujer, Mayumi, y sus hijos Hidde y Hanna.