Cada vez vivimos en pisos más pequeños, y con ellos ha llegado también un discurso muy asentado: para que un espacio reducido funcione, hay que fingir que es más grande de lo que es. Tendemos a pensar que, si el espacio es reducido, todo el mobiliario también debe serlo. Nota Estudio propone un paso intermedio, más útil que derribar paredes sin criterio: "Siempre que el uso lo permita, eliminar barreras visuales ayuda muchísimo. Muchas veces una estantería, una cortina o un cambio de material resuelven mejor una separación que una pared". Armarios de suelo a techo, puertas enrasadas o muebles integrados consiguen que el espacio se lea de forma mucho más limpia.