Se van a cumplir dos semanas del asalto masivo a la frontera y los vecinos ven que el problema dista de estar solucionado. La protesta del domingo hay que entenderla en este contexto como un síntoma de que el aguante de la población ha rebasado un límite y de que se sienten huérfanos del Estado, como han señalado algunos medios locales. Ceuta es una parte integrante del territorio nacional que por su situación geográfica merece una atención prioritaria que está muy lejos de prestársele. La gestión que ha hecho el Gobierno de la crisis del 30 de julio no ha estado a la altura de lo que las circunstancias requerían. Ceuta tiene perfecto derecho a exigir soluciones y que situaciones como las que todavía vive la ciudad no vuelvan a repetirse.