La crisis en el estrecho de Ormuz y en el golfo de Omán representa una de las mayores disrupciones físicas en el suministro energético global de los últimos años. En el pasado, la oposición política y social ha impedido identificar el verdadero potencial y la eventual explotación de los recursos de esquisto (shale). El crudo Brent inició la semana por encima de $85/bbl y cayó drásticamente el martes y el miércoles, hasta quedar por debajo de la barrera de los $80/bbl, por primera vez desde julio. No hay duda de que la atención a los afectados por los terremotos, incluida en la agenda, constituye una prioridad inmediata. Además, la infraestructura de servicios públicos, como la electricidad, el agua y la salud, continúa colapsada, lo que dificulta la vida diaria del venezolano y el crecimiento de la industria petrolera venezolana.