La noche y la madrugada en Cali, capital del departamento de Valle del Cauca, transcurrieron entre sirenas, luces de vehículos de emergencia y familias que prefirieron permanecer en las calles ante el temor de regresar a sus viviendas. La zozobra se instaló en una ciudad que permaneció despierta y pendiente de las réplicas y de las noticias de los suyos. Miles de caleños pasaron la noche en albergues temporales instalados en la Plazoleta Jairo Varela, la Escuela Nacional del Deporte, la Cancha de Hockey y el Diamante de Béisbol. La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, informó de graves daños en varios municipios del norte del departamento, como El Cairo, El Águila y Argelia. En Buenaventura, principal puerto del país en el Pacífico, las autoridades preparaban el envío de medicamentos, carpas, alimentos y elementos de aseo para las comunidades afectadas.