En ese escenario, una villa en el sur de Italia, el hijo secreto de Laurent de Bélgica recordó el momento en que descubrió quién era su padre. Mi papá es Frans", resume haciendo referencia al marido de su madre, el hombre con el que se crio. "Llegó un momento en que no podía salir de casa", admite, y recuerda noches en las que despertaba "temblando, sudando, totalmente bloqueado". Habla de misofonía, un trastorno neurológico en el que sonidos cotidianos desencadenan una reacción emocional e intensa: "las cigarras me vuelven loco". Y añade una frase que resume la relación entre ambos y la libertad con la que ha decidido hablar: "No puede frenar a un joven de 25 años a tomar sus decisiones".