El fallo representa otro revés legal para la empresa tecnológica. Meta y Google han negado las acusaciones y han anunciado que apelarán decisiones adversas en otros procesos. “Un juicio es la forma en que el público descubre qué sabía Meta sobre el impacto de sus productos en los niños, cuándo lo supo y qué decidió hacer con ese conocimiento”, afirmaron los abogados. En ese proceso, una joven recibió $6 millones después de afirmar que desarrolló una adicción a Instagram y YouTube durante su infancia. Meta y las demás compañías continúan defendiendo sus plataformas y deberán enfrentar ahora nuevos procesos judiciales mientras buscan revertir las decisiones mediante apelaciones.